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/ CASO REAL · EN PRODUCCIÓN DESDE 2025 /

La pantalla de la cocina, en el almacén.

Una historia concreta, no un caso de éxito de PowerPoint. Llevamos años montando TPVs en bares de Granada. En 2025 nos llamó un distribuidor de materiales de imprenta con un problema parecido al de una cocina con prisa, y le sacamos la pantalla del bar para meterla en su almacén. Esto es lo que pasó.

DE LOS BARES AL ALMACÉN

Llevamos años instalando TPVs en bares, cafeterías y restaurantes de Granada. La pantalla de la cocina, los pedidos entrando, alguien que los coge, los prepara y los cierra. Decenas de instalaciones. Esto está resuelto desde hace décadas en hostelería.

En 2025 nos llamó un distribuidor de materiales de imprenta. Otro mundo: no son cervezas, son planchas, tintas y consumibles para arte gráfica. Pero el problema era el mismo de una cocina con tres camareros gritando comandas a la vez.

LO QUE PASABA ANTES

Los pedidos entraban a la vez por teléfono, por WhatsApp y por correo. El recepcionista se ponía con uno y los demás esperaban. El almacenero, mientras tanto, se enteraba de lo que tenía que preparar cuando el recepcionista sacaba un rato para pasárselo. A veces lo tenía. Muchas veces no.

A las cinco de la tarde el gerente bajaba al almacén y preguntaba si había salido la ruta de Atarfe. La respuesta solía ser la misma.

No es que el equipo trabajara mal. Es que cada pedido pasaba por tres manos antes de llegar a la mano que lo tenía que preparar. Y por el camino se perdía la mitad.

LO QUE MONTAMOS

Trasladamos al almacén la pantalla de la cocina del bar. Mismo concepto, mismo aire — solo que en lugar de un cocinero hay un mozo de almacén, y en lugar de carbonara hay planchas y rollos de papel.

Los comerciales mandan los pedidos a un bot de Telegram. Pueden escribirlo o dejar un audio entre cliente y cliente, mientras conducen. El bot lo entiende, lo trocea, lo enriquece con datos del ERP (referencia exacta, cliente, importes, condiciones de cobro) y suelta una tarjeta en la pantalla del almacén.

Cada tarjeta lleva la ruta, el día, la zona y el comercial que la mandó. El almacenero coge la siguiente, prepara el pedido y la cierra. Si entra una urgente, suena un pitido y se enciende un semáforo rojo encima de la pantalla. No se la salta nadie.

El gerente lo ve todo desde su oficina. Si tiene varias delegaciones, las ve todas a la vez en su monitor. Si solo quiere ver una, la elige. Cada uno organiza su pantalla como le venga bien.

LO QUE YA NO PASA

Ya no hay grupo de WhatsApp con cien fotos de albaranes mezcladas con stickers.

Ya no hay papelitos pegados con celo en la mesa del recepcionista.

Ya no hay almacenero corriendo a preguntar si la ruta de Atarfe sale hoy o mañana.

El gerente sigue preguntando, pero ahora porque le apetece. La respuesta ya no es «creo que sí».

LO QUE HAY DEBAJO

El componente que pone todo en marcha es un bot de Telegram conectado al HUB. Telegram porque ya lo usaba el equipo y no hubo que aprender una aplicación nueva.

El HUB transcribe el audio cuando llega como voz, lo trocea con un modelo de razonamiento, lo enriquece consultando el ERP del cliente (SQL Server en este caso) y construye la tarjeta. Toda la inferencia se ejecuta en infraestructura europea. El audio original se guarda durante el plazo acordado con la gestoría del cliente y después se purga.

La pantalla es un display industrial conectado por HDMI. La idea original incluía la posibilidad de poner un televisor de 55 pulgadas — encaja igual, sale más barato. Pero un display industrial aguanta polvo, golpes y el frío de un almacén granadino en invierno mejor que un televisor de salón.

El semáforo y el altavoz son opcionales. La columna luminosa es la misma que se ve en cualquier máquina CNC para indicar estado de la pieza. Este cliente decidió que sí. Otro podría decir que no, y se ve igual en la pantalla — solo que sin colores.

LO QUE DICE EL CLIENTE

▸ TESTIMONIO · PENDIENTE DE FIRMA

Estamos esperando a que el cliente firme el permiso para publicar nombre, foto del almacén y cita literal del responsable. Mientras tanto, lo que sí podemos decir: lleva meses en producción, el responsable del almacén no quiere volver al sistema anterior, y el gerente está estudiando llevarlo a otra delegación. Cuando llegue la firma, esta caja se actualiza con su testimonio.

POR QUÉ ESTE CASO PESA

Cuando alguien nos pregunta si esto del panel funciona de verdad, la respuesta es esta página. Lleva meses corriendo con operarios reales, y el cliente paga la cuota cada mes. No es una promesa de roadmap, no es una demo grabada, no es un piloto que va a empezar el trimestre que viene.

Y se replica. Cualquier negocio donde un responsable da instrucciones a un equipo que las ejecuta encaja en el mismo patrón. Talleres, obra, mantenimiento, hostelería con varios locales, agroindustria, distribución de lo que sea. Cambia el contenido de las tarjetas — la pantalla y el flujo son los mismos.

▸ QUIERO ESTE PANEL EN MI EMPRESA

Una hora en tu nave o en tu local. Miramos cómo entran hoy los pedidos y qué encaja. Si vemos que no tiene sentido, lo decimos.

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